Manuel


Era delgado, daba la sensación de que su delgadez era una forma de ocupar poco espacio en el mundo. Tenía los dedos largos y pálidos y los ojos negros. Antes de que hablase y dijese soy Manuel y me enseñase ilusionado lo que llevada en el maletín ya había decidido que quería abrazarle, llevarle de viaje por el mundo entero, vigilar su sueño, instalarle un gran laboratorio en la planta baja de una casa llena de luz. Antes de que dijese soy Manuel y abriese el maletín, ya sabía que era frágil y fuerte al mismo tiempo, que ya había vivido muchas más noches y mañanas que yo y no sabía como contármelo, ya sabía que no podría olvidarle nunca y que él era el que me enseñaría a soñar y seguir viva. Me quedo con una vela pequeña, le dije, no supe decirle que quería abrazarle, cerró el maletín y se fue, tan perdido en su ropa demasiado grande.



El pasado imperfecto de algunos verbos.

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            alas


















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Hay fríos inexplicables.

Volver otra vez y decir en alto: hay fríos inexplicables.
Y esperar a ver que pasa, con plena dedicación ordenar palabras,
por orden metafórico, mientras, mientras, todo lo demás, mientras.

Hay que agarrarse fuerte.


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Hoy me he despertado con ganas en general, también en concreto, pero sobre todo de repente.





                                                                                ( I N S P I R A C I Ó N )                                                                                         Movimiento por el que se introduce aire en los pulmones.            



















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A la hora de las rendiciones, en el lugar donde aprendimos a perder. Allí donde me enseñaste un silencio implacable, impertubable. Allí donde ya no. En ese momento exacto en el que la luz, tan despacio, comienza a revisar milímetro a milímetro nuestra ausencia.













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